La doctora Fabiola Pérez se dedica a detectar corazones que deben ser reparados

Con orgullo cuenta, que muchos de sus pequeños pacientes, son sus ahijados, otros, ya de grandes algunos le van a presentar a sus novias

La doctora Fabiola Pérez Juárez, especialista en cardiología pediátrica indicó que las causas de consulta más frecuentes en niños con padecimientos del corazón, son: soplo cardíaco, arritmias o cuando las mujeres embarazadas van con el obstetra y detecta alguna anormalidad en la estructura del órgano.

Es cardióloga pediatra, especialista en ecocardiografía, profesora del curso de ecocardiograma en el Centro Médico ABC, y formadora de 10 generaciones de alumnos “todos ellos brillantes profesionistas”.

En entrevista con CRÓNICA, comparte que a lo largo de su desempeño profesional, sin duda alguna, la joya de la corona, es la deferencia que han tenido hacia ella los padres, cuando le han pedido que sea la madrina de sus propios pacientes, “y ya de grandes vienen a verme e incluso me han traído a presentar a sus novias”.

En su experiencia profesional se ha encontrado con cientos de casos, algunos de ellos con cardiopatías congénitas, otras son adquiridas, explicó, de las cuales, las primeras son enfermedades en la estructura por en funcionamiento del corazón, lo cual ocurre desde que se forma este órgano, es decir que, “en algún momento durante la gestación, el corazón no se forma como debería”.

Por lo que se refiere a las cardiopatías adquiridas, se presentan en niños con cáncer o con lupus, y que desarrollan alguna enfermedad secundaria del corazón por otra enfermedad sistémica.

La especialista refirió que se estima que, por lo menos uno de cada 120 niños tendrán alguna enfermedad congénita del corazón, por lo que se están haciendo muchos esfuerzos para desarrollar sistemas que permitan detectarlos a tiempo.

El tamiz cardíaco o neonatal

En este sentido, la doctora Pérez Juárez sostuvo que una herramienta de detección importante para poder hacer diagnósticos tempranos es el tamiz cardíaco o tamiz neonatal.

La primera, es durante la gestación, se hace un ultrasonido cada trimestre, y si en alguno de estos se detecta una anormalidad en la estructura del corazón, la madre es canalizada al especialista para que confirme una enfermedad congénita.

Si en esa primera fase no se detectó nada, entonces, al nacer se hace el tamiz cardíaco, con la colocación de un sensor en el dedito del bebé, para monitorear la saturación de oxígeno, y si no pasa esa prueba y hay una alta sospecha de que pudiera tener alguna enfermedad congénita del corazón y es canalizado al especialista.

Si en una segunda fase tampoco se diagnostica, será durante las visitas al pediatra, cuando se puede detectan un soplo y es canalizado.

Signos de alerta

Indicó que un niño sano está lleno de vitalidad, y ello implica correr, brincar, saltar, gritar y todo lo que los pequeños suelen hacer, pero si ocurre que los papás o cuidadores de las y los niños observan que se fatigan al correr o jugar, sus labios o uñas tienen un tono morado o azul, o hay sospecha de alguna enfermedad en el corazón, hay que canalizarlo con el especialista.

En un bebé puede presentar fatiga al alimentarse, es decir, que tarde una hora, o hasta hora y media para tomarse una mamila, porque se cansa y hace constantes pausas para comer, o que sude en exceso y que con su propio sudor moje la ropa o sábanas al dormir.

Además, en general, son niños que se enferman con mucha frecuencia, constantemente tienen infecciones de vías aéreas superiores o tienen muchos ingresos al hospital, se complican con alguna neumonía, y no crecen conforme a su edad, pese a tener una buena alimentación, están bajos de peso para su edad.

Ante tales datos, dijo, es que el tamiz cardíaco ya es obligatorio en algunas partes del mundo, “y en México ya se trabaja, a través de un Comité Mexicano del Tamiz Cardíaco, para que sea parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM), y también ya sea obligatorio absolutamente en todos lados”.

El tamiz cardíaco detecta las cardiopatías congénitas críticas, es decir, las que requieren de atención en los primeros 30 días al nacimiento, pero si el bebé tiene una cardiopatía congénita no crítica, no será detectada por el tamiz, y esa es una limitación, porque el tamiz sale normal, pero se puede dar el caso que el bebé tenga alguna otra enfermedad, por ejemplo, un soplo que no es detectado.

Respecto a los tratamientos existentes, mencionó que las cardiopatías leves pueden ser tratadas por cateterismo, o cirugía, dependiendo de cada caso, en tanto que las cardiopatías complejas “definitivamente la única forma de repararse, es por medio de cirugía y en ocasiones hay niños que requieren hasta de cinco cirugías durante toda su vida”.

Un corazón reparado

Una vez que se detecta la enfermedad y el paciente se recupera de las cirugías, se puede recomendar ejercicio adecuado para cada edad, aunque es importante tomar en cuenta que algunas cardiopatías no permitirán actividades como deporte de alto rendimiento, pero en general el paciente lleva una adecuada calidad de vida.

Nosotros explicamos a los padres, que los niños con alguna cirugía del corazón es un paciente que vive con un corazón reparado, ya que las enfermedades pueden consistir en hoyos, problemas en las válvulas, o en las arterias, y todo esto se repara, si es un hoyo se pone un parche, si una válvula está tapada, se destapa; si una arteria está mal conectada, se conecta en su lugar; pero al final de todos estos procedimientos, queda un corazón reparado y en consecuencia, habrá pacientes que sean intervenidos y se les dé seguimiento cada cinco o 10 años, y otros deberán ser vigilados frecuentemente y a lo mejor continuar con ciertos medicamentos, durante algún periodo de su vida.

Crónica

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